La descuartizadora de León

jueves, octubre 08, 2009



Una mañana Francisco Villar Rubio, de unos 65 años de edad, estaba buscando caracoles, en la cuneta de la carretera de León a Caboalles, más concretamente en la Pinilla, cuando iba andando y vio una bolsa de plástico.

Al cogerla pensó que pesaba bastante y por curiosidad la abrió, un olor muy denso le golpeó el rostro, al principio pensaba que se trataba de un animal muerto, pero fue observando y se dio cuenta de que esos restos eran de una persona, se trataba de las caderas y las extremidades inferiores de un cuerpo limpiamente seccionado por la cintura.

Al inspeccionarlo el forense indicó que los restos humanos pertenecían a un varón joven, de entre 20 y 25 años, que aproximadamente media unos 170 centímetros, y pesaba unos 80 o 90 kilos. Fijaron como momento de la muerte entre siete y diez días antes del hallazgo de los restos.

Tras el hallazgo, la Guardia Civil, realizó varios rastreos por la zona, en busca de la parte superior del cadáver, ya que sin esta era imposible identificar el cuerpo.

El 22 de mayo de 1975, se localizó la parte superior, en la carretera de la Vid en el pueblo de Valle de Vegacervera.

La parte superior del cadáver estaba en el mismo estado: se encontraba en proceso de descomposición, y las facciones de la cara estaban momificadas, pero bastante irreconocibles. No había ni papeles ni ningún objeto que pudiera ayudar a reconocer de quien se trataba, solo había un jersey de color gris.


La boca de la víctima estaba abierta ya que posiblemente se dio cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor antes de morir.

A pesar de las pocas pruebas, el Instituto Armado consiguió saber de quién se trataba. Era un joven de 28 años, Carlos Fernández Guisiraga, soltero, soldador, de carácter violento y vida irregular, que carecía de domicilio conocido y que tenía un tatuaje con sus iniciales en el brazo derecho, precisamente una de las partes del cuerpo que no habían sido halladas.

El reconocimiento del cadáver llevó a la inmediata detención de la presunta asesina, una mujer con la que Carlos Fernández mantenía una estrecha relación: Covadonga Sobrino Álvarez, de 42 años, propietaria del bar Ayi, situado en la localidad de El Portillo.

La reconstrucción policial de los hechos estableció que el crimen sucedió la noche del 3 de mayo de 1975, sucedió en las dependencias del bar en el que durante el trágico suceso estuvo presente un sobrino de Covadonga de 15 años. Aquella tarde Covadonga y Carlos tuvieron una larga discusión, que termino con un terrible golpe de un hacha pequeña, muy afilada, que utilizaba normalmente para las tareas del bar, y golpeó a Carlos, ciega de ira, hecho que arrojó al hombre al suelo.


Aunque estaba muy mal herido, llegó a murmurar: "Te mato"; pero ella le continuó golpeando, seguramente ya sin poder parar, imprimiendo a su brazo una fuerza tremenda.

Un cliente entró en el bar mientras se desencadenaba la tragedia. Covadonga, recuperando la frialdad que le haría famosa, mandó a su sobrino para que le atendiera. Ella, entre tanto, limpiaba las huellas del crimen y trasladaba el cuerpo hasta la bodega.

También se deshizo de los documentos de la víctima. Acto seguido ordenó a su sobrino que fuera a acostarse, y alternó con los clientes hasta pasadas las tres de la mañana.

Nadie la notó diferente aquella noche, con el cuerpo aún caliente de Carlos en la bodega. Cuando cerró el bar, bajó al lugar donde había dejado el cadáver y procedió a descuartizarlo.

Al día siguiente, Covadonga termino su tarea: colocó las dos partes del cadáver en unos sacos de plástico, y seguidamente los puso encima del asiento trasero del vehículo. La mujer y su sobrino dieron varias vueltas, buscando lugares apropiados para deshacerse del cadáver.

Covadonga Sobrino confesó su crimen con una desconcertante frialdad. Cuando los agentes le enseñaron las fotos de la cabeza del cadáver, ella, sin demostrar emociones ni soltar una lágrima, se limitó a señalar el parietal derecho y decir: "Sí, éste fue el primer hachazo".

Agradecimientos a Jesús Alonso por su aportación.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

selecionar mejor las fuentes, q hay datos q estan mal, y esa no es forma de informar bien

Mar dijo...

Nos gustaría que si alguna dada esta mal nos lo hicierais saber para poder mejorar nuestra información. Porfavor pongase en contacto con nosotros en misteriosdelmal@gmail.com Muchas gracias

Anónimo dijo...

ya os he respondido, espero que os sirva de ayuda

Mar dijo...

Perdona pero no sabemos donde has respondido nos gustaria que te pusieras en contacto con nosotros en misteriosdelmal@misteriosdelmal.com

Gracias

Anónimo dijo...

os respondi al correo q me disteis, pero no pasa nada os vuelvo a responder

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